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Chozas de la Sierra. La construcción del espacio del agua en Soto del Real (Madrid)


Autores: Fernando Colmenarejo García, Roberto Fernández Suárez, Rosario Gómez Osuna, Jesús Jiménez Guijarro, Alfonso Pozuelo Ruano, Cristina Rovira Duque y Juan Sobrino García.Ediciones: Equipo A de Arqueología. Madrid, 2012.Nº páginas: 276. Contiene Cd-Rom.Prólogo:Domingo Eladio Navarro Castillo.Presentación: María Asenjo González.Introducción: Francisco Bueno Hernández.
El libro es resultado de un estudio arqueológico e histórico enmarcado en la cultura del agua, de ahí que su eje vertebrador lo constituyan sendos arroyos que discurren por la localidad de Soto del Real, antigua villa de Chozas de la Sierra (Madrid). Intentar comprender los usos y recursos de estos acuíferos y su interrelación con los ingenios hidráulicos de su entorno fueron los puntos de partida para esta obra que consta de ocho capítulos y un anexo en Cd-Rom.
Para comenzar, se explica el marco teórico y geo-temporal con objeto de entender los antecedentes sobre los cambios del paisaje en el posterior diseño hidráulico, centrado en las aguas de los arroyos Mediano Grande, Mediano Chico y, en menor medida, de Santa Ana, en la Cuenca Alta del Manzanares. La metodología desarrollada utiliza la “ecohistoria” o “arqueología del paisaje”, intentando explicar a través de las prospecciones arqueológicas y la documentación histórica, junto con otras ciencias auxiliares, incluyendo la tradición oral, la transformación del espacio. La comprensión del medio natural no determinará esa lectura, pero sí ayudará a comprender su explotación y evolucióndesde los primeros pobladores. En este sentido, se ofrece un amplio repaso a la Prehistoria, especialmente identificada en los numerosos hallazgos referenciados a la primera colonización de la Sierra y la consolidación del poblamiento en la Edad del Bronce. Un camino abierto, con sus interrogantes, que conducen a la escasa implantación romana, también aún a falta de estudios de mayor envergadura, para llegar a una nueva “colonización serrana”, con la implantación del modelo aldeano, en el siglo VII d.C. A esta nueva etapa, la de la Antigüedad Tardía, se dará una especial relevancia, gracias a los extraordinarios hallazgos arqueológicos realizados en Manzanares el Real y Soto del Real, descubriendo en esta última localidad uno de los yacimientos que serán el embrión de las futuras Chozas de la Sierra.
Será en un nuevo capítulo donde se explicite esta construcción histórica,entre el último tercio del siglo XI y 1302, a partir de la acción colonizadora y repobladora segoviana al sur de la Sierra de Guadarrama. Es en este nuevo marco, y con la venta de los quiñones, donde tendrá lugar la nueva ordenación del espacio rural de las Chozas de la Sierra y su posterior consolidación como Villa, en 1568.
Entre los siglos finales del Medievo y los inicios de la Edad Moderna, se configura el paisaje agro-ganadero, a través de los herrenes y linares, además de las explotaciones de los recursos del medio (cal, piedra, industria de la nieve…), teniendo también en cuenta la agitación campesina durante la privatización del espacio. Serán tierras de unos y de todos, donde los conflictos y las concordias se sucederán para alcanzar la propiedad y la paz social. Así mismo, un capítulo relevante lo constituye la construcción del espacio simbólico y ritual, a través de las devociones a imágenes religiosas, y su relación entrela Iglesia y el fervor popular.
La organización del espacio irrigado, con su amplia red de caceras y la inserción de los molinos tradicionales constituye también uno de los capítulos más relevantes. Adentrándose en el desarrollo del diseño hidráulico, configurado “desde tiempo inmemorial”, llega hasta la creación de la comunidad de regantes, como requisito de la explotación del agua para adecuarse a las nuevas necesidades. Así, la racionalización dada entonces al uso del agua, facilita la comprensión de los problemas actuales, encarados en un consumo razonable, frente a las demandas de una población que, a partir de los años cincuenta del siglo pasado, cambia su nombre para abrirse a la modernidad, ofertando su suelo a los requerimientos de segundas residencias, entrando de lleno en lo que Valenzuela Rubio ha observado en su tesis sobre la “urbanización y crisis rural de la sierra de Madrid”.
La amplia referencia a las fuentes documentales, cartográficas y bibliográficas consultadas, da paso al Cd-Rom, que se incluye para dar a conocer con mayor profundidad la red de caceras, así como otros aspectos históricos, tales como la organización de los quiñones, la estructuración del ejido, la descripción del arroyo Mediano en las fuentes históricas, o bien las ordenanzas de riego de Chozas de la Sierra, de 1875.
Las numerosas figuras que se insertan ayudan a entender lo expuesto, cuya pretensión final es mejorar la racionalización de los usos del agua, además de conocer, respetar y difundir tan extraordinario legado hidráulico. Querido/a lector/a, como anotó Epicuro, con una de cuyas máximas se inicia esta publicación: “Conoce la naturaleza, sólo si la escuchas serás feliz”, pues, “Ser feliz significa vivir conforme a la naturaleza”.

Guadalix de la Sierra. Arqueología e historia de una vega


Autores: Fernando Colmenarejo García, Roberto Fernández Suárez, Rosario Gómez Osuna, Jesús Jiménez Guijarro, Alfonso Pozuelo Ruano y Cristina Rovira Duque.Ediciones: Equipo A de Arqueología. Con el apoyo el Grupo de Acción Local Sierra del Jarama, a partir del Eje LEADER del programa de desarrollo Rural de la Comunidad de Madrid (2007-2013). Madrid, 2015.Nº páginas: 190.
El agua nuevamente vuelve a ser el eje de este estudio, poniendo especial atención en el extraordinario legado patrimonial arqueológico e histórico que ha aportado la vega de Guadalix de la Sierra a lo largo de miles de años. Una vega instalada en un pequeño valle, en el tramo medio del río Guadalix, en la vertiente Sur del sector oriental de la Sierra del Guadarrama.
La variedad de yacimientos arqueológicos, dispersos a lo largo de esta vega, explica su intensa explotación desde la Prehistoria, especialmente durante la Prehistoria Reciente, donde las cuevas, como “lugares de agregación” simbólicos o “espacios de presencia”, constituirán uno de los sitios más emblemáticos. En este sentido, especialmente significativa es “la cueva de Mon”, descubierta en 2002 por Montserrat Hernando de la Iglesia, conocida también como “la cueva del Quejigal”, con una interesante muestra pictórica dispuesta en dos paneles.
La transición entre el mundo antiguo y medieval se desarrolla en un amplio capítulo, con los resultados obtenidos en las excavaciones arqueológicas realizadas en El Montecillo en 1992, con un detallado estudio sobre su necrópolis que incluye los datos antropológicos de los restos óseos exhumados. Y ello complementado con las prospecciones arqueológicas más actuales llevadas a cabo en su entorno, en lo que se denomina “Placer de Ver”, topónimo bien referenciado en la documentación de los siglos XVIII y XIX.
El espacio central de la publicación incluye también un amplio capítulo sobre la organización y explotación del territorio, abriéndose entre dehesas y viñedos, además de la explotación de la cal y, por supuesto, la inserción de pequeños molinos harineros en su diseño hidráulico. A destacar también el conocimiento aportado gracias a la abundante documentación histórica consultada, generada a partir de los textos de la Junta de Baldíos y Arbitrios, en la peritación de las tierras supuestamente usurpadas a la Corona.
En ese sentido, resulta muy significativa también la explicación sobre las imágenes religiosas en el espacio local, continuando con el guión preestablecido de la Iglesia y dedicando una especial atención a la legitimación de la Virgen del Espinar como Patrona de la localidad. Así mismo, las vicisitudes y los peligros que corrió la vega, ante la tentativa de la privatización del patrimonio púbico y la resistencia campesina, nos introduce en el convulso siglo XIX. Será a finales del primer tercio de dicho siglo, cuando las fuentes del Espinar y del Pilancón, en el corazón de la vega, se revelen como importantes puntos de captación para calmar la sed de Madrid. Francisco Xavier de Barra, tras deducir la imposibilidad de llevar las aguas del Lozoya a la capital, consideró que, dadas las condiciones de cantidad y calidad de dichas fuentes, podrían ser canalizadas para terminar con uno de los problemas más acuciantes que tenía la capital, uniendo así las aguas del Guadalix con las del Manzanares.
Finalmente, puede decirse que al anegarse la vega, como consecuencia de la construcción del embalse de Pedrezuela, inaugurado en 1967, cambió radicalmente la historia de Guadalix de la Sierra. De ahí que sus habitantes tuvieran que responder a la cuestión ¿y ahora, hacia dónde? Una situación que requería respuestas concisas para afrontar su futuro, a modo de símil con las peticiones que hicieron sus vecinos, en 1953, en su participación como extras en la película: “¡Bienvenido, Mister Marshall!”, de García Berlanga, y que tan profunda huella ha dejado también en la historia local.
Al formar parte este libro de los proyectos del Grupo de Acción local de la Sierra del Jarama, que busca la promoción de este ámbito geográfico, se requería un último capítulo que mostrara los recursos patrimoniales de Guadalix de la Sierra. La propuesta de la “Ruta del agua”, con un recorrido a lo largo del actual embalse, posibilita la planificación de una serie de productos turísticos desde la perspectiva de la educación patrimonial, turística y cultural. Todo un lujo para comprender la actividad humana en este bellísimo entorno a lo largo de miles de años.
La publicación, al encontrarse subvencionada con fondos europeos, forma parte de las estanterías de las bibliotecas locales y de las de localidades del entorno. Su distribución fue gratuita entre la población local para conocimiento de su historia. Actualmente el libro está agotado y puede consultarse en las bibliotecas.

Al abrigo de la sierra. Nuevos enclaves con pinturas rupestres en la Pedriza Anterior, Cuenca Alta del Manzanares (Madrid)


Autores: Alfonso Pozuelo Ruano, Jesús Jiménez Guijarro, Fernando Colmenarejo García, Rosario Gómez Osuna y Cristina Rovira Duque.Ediciones: Equipo A de Arqueología. Madrid, 2019.Nº páginas: 102.Presentación: Carmen Priego Fernández del Campo.
El descubrimiento de pinturas rupestres en La Pedriza Anterior se remonta a 1987, con el hallazgo y posterior publicación, en 1991 por Carmen Priego, sobre el extraordinario conjunto pictórico de Los Aljibes, en Manzanares el Real. Pocos años después tienen lugar nuevos descubrimientos, que se recogieron en una obra de conjunto, publicada en 2006, bajo el título “Dibujos en la roca”, contando con la dirección de Lucas Pellicer, Cardito Rollán y Gómez Hernanz. Así mismo, coincidiendo con el estudio que realizaba el Equipo A sobre el Poblamiento durante la Antigüedad Tardía en la presierra madrileña, Cuenca Alta del Manzanares, los agentes forestales vuelven a notificar otros tantos hallazgos, que son objeto de una prospección sistemática por nuestro equipo. Un avance sobre la valoración de los resultados y la necesidad de su inmediata de su protección, motivan la presentación de estos enclaves a la comunidad científica en la Reunión de Arqueología Madrileña, celebrada en el Museo Arqueológico Regional de la Comunidad de Madrid, en 2014, y que verán la luz en las actas publicadas dos años después, bajo el título “Al abrigo de la sierra. Nuevos enclaves con pinturas rupestres esquemáticas en la Pedriza Anterior (Cuenca Alta del Manzanares)”.
Registradas las nuevas estaciones arqueológicas en el organismo competente, y solicitada la adopción de medidas de protección, ve la luz este libro, con una exposición más cuidada y detallada, tendente a aportar claves para la explicación e interpretación no solo de las pinturas esquemáticas, adscritas al denominado “ciclo de pinturas rojas”, sino a la necesidad de complementar el estudio sobre el poblamiento en este sector de la presierra de la Comunidad de Madrid, en los municipios de Manzanares el Real y El Boalo.
El batolito granítico de la Pedriza del Manzanares, constituyó un espacio privilegiado para el asentamiento de las comunidades humanas, produciéndose una extraordinaria eclosión del poblamiento, dado el número de yacimientos conocidos, a partir de las etapas más avanzadas del Neolítico, especialmente en los compases iniciales de la Edad de los Metales. Poblamiento que se extiende a lo largo de vegas, como ocurre en el término de Guadalix de la Sierra, cuyos enclaves también se analizan para una comprensión más global.
Los capítulos más destacados se centran en el análisis de cada uno de los enclaves pictóricos denominados Las Mesas, Los Quemados, Peña Castillejo, Calderón y Los Morruses, definiendo su morfología, por lo general en rocas al aire libre, sus esquemas compositivos y las tipologías de sus motivos, con mayor representación de manchas, a excepción de algunos zoomorfos, antropomorfos y ramiformes.
Como se ha dicho, la mayor preocupación se centraba en evitar el deterioro de los motivos pictóricos, algunos de ellos analizados por los especialistas Martí Mas Cornellá y María García Algarra, con objeto de verificar su autenticidad. La idea de “abrigar las pinturas”, como se denomina el capítulo que precede al de las conclusiones finales, es un clamor ante las instituciones responsables para detener dicho deterioro; máxime ante los niveles de protección establecidos para esta zona enmarcada el parque Nacional de la Sierra de Guadarrama. En definitiva, frenar la desfiguración de los mensajes prehistóricos es una necesidad para enfocar con mayor claridad nuestro futuro.

La construcción de los lugares de culto a las imágenes sagradas.

Iglesia universal e iglesias locales en la Comunidad de Madrid, desde el siglo XV hasta la actualidad


Autor: Roberto Fernández Suárez.Ediciones: Equipo A de Arqueología. Madrid, 2017.Nº páginas: 333.Presentación: Equipo A de Arqueología.Prólogo: Honorio M. Velasco.
Hacía falta un libro de esta naturaleza, y nadie mejor que Roberto Fernández Suárez para su realización, como buen conocedor del tema al tratarse de la base argumental de su tesis doctoral. Su prologuista, considera que en este libro se encontrará “abundancia de información y numerosas propuestas comprensivas que constituyen una de las aportaciones más documentadas sobre la religiosidad popular en España”.
El libro nos introduce de forma directa en la comprensión de los paisajes sagrados locales, analizando sucintamente los eslabones históricos que caracterizaron y dieron forma a ese paisaje, entendiendo la multiplicidad de imágenes sagradas en las iglesias parroquiales y las diversas revitalizaciones concejiles, privadas,…
De forma muy clara se analiza la complejidad de los cultos a las ermitas, y el papel de las cofradías, además de la función del concejo en la construcción de estos espacios. Un camino que conduce a esclarecer el culto a Santa María de la Cabeza, en Torrelaguna, además de la cuestión de las poblaciones abandonadas y la apropiación de los símbolos sagrados.
Otra cuestión de interés estriba en el patronazgo como modo de apropiación, además de las imágenes patronales. Ejemplos esclarecedores de esa diversidad se encuentran en el culto a la Virgen de Navalazarza de San Agustín del Guadalix o bien el patronazgo de Guadalix de la Sierra.
Resulta sorprendente cómo la construcción y el ordenamiento de ese paisaje religioso entran también de lleno en lo que denomina su autor “atracción devocional supracomunitaria”; es decir, cómo una determinada imagen puede irradiar su culto entre los pueblos más próximos o relativamente más alejados, teniendo un ejemplo evidente en el culto a la Virgen de la Varga. Se trata de un capítulo realmente de interés al profundizar en el análisis de las usurpaciones de las imágenes sagradas y los mecanismos de su proceso.
Durante la Guerra Civil se desencadenó un movimiento violento hacia la Iglesia por lo que, como no podía ser de otra forma, Roberto Fernández indaga en el momento crucial de la destrucción del patrimonio religioso, cuando se produjo el “desbordamiento de las pasiones y la ausencia de autoridad”, plasmando así una radiografía sobre la destrucción de los territorios y los paisajes sagrados durante el verano de 1936, hasta alcanzar posteriormente una nueva transformación y las revitalizaciones de los rituales.
Además, el libro visualiza los territorios mediante una abundante cartografía, reforzada también con numerosos cuadros para clarificar las explicaciones, completándose con una profusa bibliografía, seguida por sendos anexos ilustrativos de más de cincuenta localidades de la Comunidad de Madrid, a modo de valoración sobre la evolución de las imágenes religiosas a lo largo del tiempo.
En definitiva, como se clarifica en la contraportada del libro: “Esta tercera publicación, de la pluma de Roberto Fernández Suárez, uno de los integrantes del grupo (Equipo A), amplía los horizontes territoriales establecidos por esta asociación, al abrirse al ámbito de la comunidad madrileña, con la excepción de la capital. Su título y subtítulo indican ya el interés por esclarecer la construcción del paisaje religioso, ante la necesidad de forzar un equilibrio necesario entre, lo que el autor denomina “la religión de élite, inmersa en la Iglesia de Roma, y la propia religión del pueblo”. Por ello, conocer sus claves es lo apasionante de este estudio.

Paisajes de posguerra en un camino hacia la libertad. Los destacamentos penales en el ferrocarril directo Madrid-Burgos


Autores: Fernando Colmenarejo García y Jesús Calero Camueso.Ediciones: Equipo A de Arqueología. Madrid, 2019.Nº páginas: 221.Presentación: Rosario Gómez Osuna, Alfonso Pozuelo Ruano y Elvira García Aragón.Prólogo: Miguel Ángel de Andrés Santos y Juan Pablo García Chivato.Texto rodaje documental: Metacine para la memoria: Víctor Matellano.
El libro es un homenaje a los más de seis mil trabajadores penados, políticos y comunes, y a sus familiares, quienes, bajo la imposición dictatorial, buscaron su libertad en la construcción del ferrocarril directo Madrid-Burgos. Todo ello estructurado a modo de una triste sinfonía orquestadapor la Redención de Penas por el Trabajo.
Cada uno de sus cuatro movimientos traslada al lector@ por la vía de dicho ferrocarril, a lo largo de 70km, entre Madrid y el río Lozoya, para asomarse por la ventanilla y observar la vida cotidiana que se desarrollaba en los 11 destacamentos penales que se levantaron, entre 1941 y 1955, para finalizar un proyecto que se había iniciado en 1928, y cuya inauguración oficial se dilataría hasta 1968.
El estudio se detiene en el análisis de los cambios sufridos en el proyecto inicial y su adecuación ante las dificultades de la posguerra, referenciándose las obras más destacadas que dieron lugar a la construcción de un nuevo paisaje, bajo unas condiciones de trabajo sumamente duras. Así, no solo se exponen las características de estos destacamentos, sino que se presenta la jornada cotidiana de los trabajadores penados políticos, a los que también se sumarían, poco después, presos comunes, por necesidades del Sistema, teniendo al destacamento de Garganta de los Montes como ensayo para experimentar sus resultados en el resto de España.
Con todo, lo novedoso del estudio es el acercamiento a las relaciones humanas que se dieron entre presos, carceleros y empresarios, obteniéndose resultados contradictorios en el difícil equilibrio sobre la humanización del trabajo, en unas circunstancias especialmente complejas, donde a los presos se les veía culpables de la Guerra Civil.
Un capítulo especial tendrá en cuenta las fugas de los destacamentos, analizándose sus causas y destacando las dos grandes evasiones que tuvieron lugar en los destacamentos de Miraflores de la Sierra y Valdemanco, incluyendo las conexiones que mantuvieron varios presos con la guerrilla urbana y de la Sierra.
Los planos y croquis, algunos de ellos aportando datos para tener en cuenta en futuras investigaciones, ofrecen una mejor visual de un paisaje que debe ser conservado, pues en la monumentalidad de esta obra es posible entender una pequeña parte de la historia de los caminos de este país, además de transmitir con cada una de sus piedras los rostros de aquellas más de seis mil personas, que quedaron atrapadas por un sistema punitivo injusto,abrazando siempre la esperanza de alcanzar su libertad.
Finalmente, aunque no aparece inserto en el libro, hay que destacar la filmación de un documental sobre el libro. Dirigido por Víctor Matellano, lleva el título “Paisajes para después de una guerra”, a modo de guiño a Basilio Martín Patino y recordando su película documental “Canciones para después de una guerra”, filmada en 1977. Una cinta donde se proyecta la situación crítica de la España de la posguerra, y que dedicó a los más humildes.